lunes, 7 de febrero de 2011

Saturación vehicular: un problema de cultura ciudadana


Una situación fuera de control, es la que se puede apreciar hoy en los sistemas de transporte de las ciudades más densas del país, aquellas que superan los tres millones de habitantes, como es el caso de Bogotá.

Sabemos que Bogotá por ser la capital de Colombia alberga un gran número de personas, este volumen sin duda alguna genera una alta demanda de trabajo en sectores de la ciudad como el informal, financiero, industria, comercio, servicios, educación, construcción, etc. Por ende estos habitantes que laboran requieren movilizarse en todas las direcciones y durante distintas horas del día, situación que genera una alta congestión vehicular.

A ello se le suma la capacidad económica de los ciudadanos, que a unos les posibilita tener su propio automotor y transportarse en éste y que a otros los conduce a movilizarse en vehículos de servicio público como taxis, buses, colectivos y busetas.

La realidad actual es tal que se ha llegado al punto en el que un recorrido que antes no tardaba más de media hora, termina convirtiéndose ahora en una extenuante odisea de hasta más de dos horas.

Este estancamiento en la ciudad, produce más que una saturación de carros, problemas como la contaminación ambiental, visual y auditiva, además de altos niveles de estrés, accidentalidad, caos, delincuencia y poca agilidad en la ciudad.

Dificultades que finalmente terminan reflejándose en incidentes como el de la semana pasada donde disturbios ocasionaron daños en el sistema de transporte masivo Transmilenio, lesiones a un conductor y pérdidas de hasta más de 100 millones de pesos.

Actos vandálicos y protestas que no afectan más que a los pasajeros de este medio de transporte, que ya tenían un descontento por las visibles deficiencias en la prestación de sus servicios.

Otras ciudades no escapan a esta situación, ya que se han observado ataques contra el Mío, de Cali; el Transmetro, de Barranquilla; el Megabús, de Pereira y el Metrolínea, de Bucaramanga.Todo ello obedece a la falta de cultura ciudadana y a la poca conciencia que tenemos con relación a la saturación vehicular y a sus posibles soluciones.

De ante mano todos sabemos que el Pico y Placa, una medida que restringe la circulación vehicular de acuerdo al último dígito de la placa de cada carro, en horas "pico" del día, no es más que una solución parcial y es por ello que se debe hacer enfasis en un punto clave como lo es la infraestructura vial, una inversión que el Estado debe pensar si hacia el desarrollo se quiere encaminar.

Otra medida que se podría implementar es la de restringir la venta de vehículos en la ciudad, para evitar el aumento en el tránsito de los mismos. Además se podría empezar a fomentar en los ciudadanos la opción de emplear medios alternativos de transporte, así como también la campaña de compartir su automóvil, a fin de reducir gastos personales y tener facilidades que les permitan disfrutar de la lectura, admirar el paisaje y conversar con la(s) persona(s) que lo(s) acompaña.

En sí el hecho es pensar que las ciudades se encuentran en un constante crecimiento y que cada día gente de zonas rurales ingresa a las mismas en busca de mejores oportunidades, por tanto el problema se va a agudizar cada vez más hasta hacerse incontrolable.

El objetivo sería entonces el tomar decisiones definitivas pensando en sus beneficiarios directos, los ciudadanos, por tal motivo deben analizarse todas las variantes de las posibles soluciones e implementar las que estén a un alcance inmediato, como la de fomentar la cultura en ellos, evitando así actos lamentables que no hacen más que estancar nuestro progreso.

Referencias:

Editorial El Tiempo: Vándalos contra los buses.
alcaldiadebogotá.com
transmilenio.com
gestiopolis.com
Noticias sobre el transporte: cm&.com

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